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El regalo de la vida: parte 1

Soy fiel creyente de que la salud mental debe ser tan importante como la salud física, de hecho llega un momento donde van de la mano, se entrelazan.  El estar sano mentalmente debe de estar en las prioridades individuales y colectivas. Cuando un individuo no tiene una salud mental equilibrada es posible que luego de un tiempo no logre ser funcional, lo que puede llegar a  afectar la estabilidad social. El orden del  ambiente que rodea a la persona  va a ser impactado de una manera u otra, sin embargo, lo más alarmante para mi es la calidad de vida propia del individuo.  La realidad es que debido al tabú relacionado a los aspectos psicológicos y emocionales que aun existen en nuestra cultura, ni siquiera nos damos cuenta que estamos pasando por algún cuadro clínico psicológico.  

Para mi resulta muy gracioso el silencio incómodo que se forma luego de comentar en una conversación que he estado visitando el psicólogo. Realmente me encantaría saber qué clase de pensamientos pasan por la mente de la persona al escucharme. Probablemente lleguen a su casa a colocarme etiquetas que coloquialmente se utilizan sin saber realmente que conlleva padecer una u otra enfermedad.  A lo mejor llaman a su persona de confianza y le dicen: “¡Fulana adivina lo que confirmé hoy! ¡Lizmar está loca! Ella misma me dijo que estaba pagándose el loquero… para mí que ella es bipolar. Yo siempre lo supe.”

Lo más importante es que no me importa. He pasado por suficientes abismos emocionales en mi vida como para saber lo mucho que vale esta y junto con ella mi felicidad. Todos los días son un gran regalo que trae oportunidades nuevas. Divísalas, atrápalas y hazlas tuyas para trabajarlas. En el camino de la vida he adoptado frases que se han convertido en parte de mi filosofía de vida y una de ella es la que escribió un psicólogo humanista que se llamaba Viktor Frankl, “a un hombre (o mujer) le pueden robar TODO, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias…” Así que es hora de toamr las riendas de tú vida y si tienes que buscar ayuda, nunca lo dudes, Al final quien vive con las decisiones es uno mismo,

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