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Un proyecto de vida llamado: Rayos de Luz


   Por: Wiliannie Rodríguez
Invitada
 

     Desde niña me interesaba ayudar a las personas. Poder colaborar de una manera u otra con personas que estén pasando por necesidades. Aspiraba a tener una fundación. Pensaba que cuando terminara mis estudios estaría lista para comenzar con esta labor. Todo esto sin pensar que comenzaría mi proyecto antes de lo imaginado.

      
Mi madre y yo estábamos buscando algo que hacer. Alguna manera de llegar a las personas aportando nuestro conocimiento. Ella estudió trabajo social y yo psicología. Pensamos que existen personas que necesitan algún tipo de ayuda pero por alguna u otra razón esta ayuda no les llega. Por eso decidimos crear una página en Facebook. A través de la página queríamos hacer una especie de foro donde se pudiera orientar a las personas sobre servicios disponibles para niños, envejecientes y personas desempleadas. Además de poder llegar a donde está la necesidad real y poder de alguna manera suplir la necesidad o buscar los medios para que la necesidad fuera cubierta. Así surgió Rayos de Luz. Decidí ponerle ese nombre ya que queríamos ser como una luz que alumbra o guía a las personas a través de nuestras ideas y conocimiento. 


     Al pasar el tiempo comenzamos a buscar proyectos en los cuales colaborar. Decidimos visitar un hogar de niños removidos de sus hogares. Poder llevar algo de lo que les hacía falta y compartir con ellos. La realidad fue que varias personas se interesaron en la iniciativa y donaron desde alimentos hasta juguetes. Fue más de lo esperado. Luego con un grupo de compañeros universitarios fuimos a visitar los niños. Estuvimos toda la mañana compartiendo con ellos. Sus sonrisas fueron lo más valioso para nosotros. Antes de culminar esta iniciativa mi madre y yo habíamos pensado en realizar otra actividad para el regreso a clases. Queríamos encontrar familias de bajos recursos que en realidad se les hiciera complicado adquirir los materiales escolares de los niños. Pensamos en varias opciones para llegar a familias necesitadas pero ninguna era concreta. Por eso decidimos visitar el Centro de Fortalecimiento Familiar, Escape en San Germán. Allí la directora nos dio una lista de familias que realmente tenían necesidades. Eran 5 familias, 8 niños. Pensé que sería complicado poder recolectar 8 mochilas con todos los materiales necesarios pero en mi interior algo me decía que lo lograría y así fue. Nuevamente fue más de lo esperado. Más de 8 personas se identificaron con este proyecto de las cuales estoy sumamente agradecida por su interés y cooperación. Siendo para mí la iniciativa más retante pero gratificante hasta el momento. Es una gran satisfacción pensar en que los niños tendrían los materiales necesarios para sus clases y que de alguna manera aportamos a su educación.



     Eso es lo que nos motiva a continuar realizando la labor comunitaria que tanta falta hace en Puerto Rico. Pienso que si todos estuviéramos unidos y de alguna manera aportamos algo de lo que tenemos, nuestro conocimiento o tiempo a quienes lo necesitan tendríamos un mejor país. Si nos pusiéramos en los zapatos de las personas con necesidades podríamos ver que no es fácil. Muchas veces ellos no conocen ninguna de las ayudas que ofrece el gobierno o alguna entidad. También puede que se les haga complicado llegar a los sitios por la transportación o simplemente son oprimidos o marginados. Por eso decidimos poner manos a la obra y ayudar a la sociedad ya sea supliendo necesidades o educando a través de nuestra página para que se empoderen y puedan seguir adelante. Por eso seguiremos brindando nuestros Rayos de Luz.


Wiliannie Rodriguez



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